miércoles, 3 de octubre de 2007

Historia de un arbol









El paraje elegido es el parque de la media luna. Nos encontramos con una hilera de arboles que acompañan el paseo que marcan las escaleras de piedra. Los colores del otoño sugieren a los paseantes que se sumerjan en sus pensamientos y se olviden del resto del mudo por un momento. Es un lugar para pensar y recordar. No se cual es el origen de este lugar, ni siquiera se si los árboles han sido plantados hace un par de años, pero la apariencia es de naturaleza incorrupta.

No es ni de lejos el árbol mas grande, ni el mas bonito, ni con mas hojas que hay en el parque de la media luna. De hecho, es el patito feo. Tiene que competir con todos los demás árboles, e incluso con una de las pocas farolas que hay, que está situada justo a su lado. Las hojas marchitas van cayendo al suelo y lo tiñen de color amarillo olvido, de forma que el árbol va perdiendo su abrigo gradualmente hasta quedar desnudo. En mi opinión los colores de esta época son los más bonitos, y revelan la existencia de un árbol que siempre es olvidado por todos.
El parque de la media luna ofrece un paisaje inusual, teniendo en cuenta que está situado casi en el centro de Pamplona. Observamos un lugar tranquilo, apenas tocado por la mano del hombre y que pocas veces es visitado por el, a pesar de su indiscutible belleza.

¿Por qué he elegido este árbol? En un principio pensé en buscar un árbol carismático, que sobresaliese sobre su entorno, o bien que hiciese que su entorno cambiase por su presencia. Éste árbol no es así, y me llamó la atención precisamente por eso. No resalta. Simplemente es uno mas de los árboles que nunca son tenidos en cuenta, a pesar de ser la mayoría. Son aquellos árboles que conforman bosques enteros de árboles grises, a los que nadie presta atención. Éste es un homenaje a todos los árboles que la gente se olvida al fotografiar, grabar sus nombres en el, pero nunca de cortar.

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